MOMENTOS DE VERDAD CON SENTIDO COMÚN



Para nadie es un secreto que cuando se habla de sentido común, muchos lo único que piensan es que nos estamos refieriendo al menos común de los sentidos. Algunos hasta pensarán pero ¿por qué debo tener en cuenta el sentido común si no me genera ingresos como sí lo hace mi producto final? Pues, aquí trataremos de dar una breve respuesta a este interrogante.

Comencemos por imaginar ¿Cuántas compañías, sin importar su tamaño, han fracasado al momento de cerrar una venta porque restaron importancia a las necesidades básicas de sus compradores por centrar su interés únicamente en el producto final? En efecto, son muchas y ¿cuál es la razón? Bueno pues a lo mejor olvidan que la satisfacción de sus clientes no es solo con el producto final sino que va mucho más allá y comienza desde el momento en que decide qué comprar y para qué comprar.

Tomemos un ejemplo, un cliente necesita comprar un abrigo porque viajará al Everest, encuentra en internet la tienda que le ofrece el mejor abrigo del mercado y a un costo no tan elevado así que decide dirigirse al establecimiento para realizar la compra pero al momento de llegar se encuentra con varios inconvenientes ajenos al producto, lo que le hace desistir de su compra. Primero, después de pasar muchas horas en un embotellamiento, llega al establecimiento y no encuentra lugar de parqueo, las instalaciones no son llamativas como tampoco lo es la atención que recibe y para terminar no puede pagar con su tarjeta de crédito, así que decide emprender una nueva búsqueda del producto en el mercado pues estos factores lo hacen creer que no contará con un producto de calidad.  Ahora bien, el propietario del establecimiento se pregunta ¿por qué sus ventas no son las mejores si ofrece excelentes productos? Entonces ahí tenemos a la empresa perdiendo un cliente por no haber usado el sentido común en su plan de marketing antes de realizar la apertura del establecimiento.   Nunca pensó en que sus clientes se sentirían felices contando con un valor agregado en los servicios y que eso ayudaría a incrementar su nivel de ventas y así evitaría irse a pérdidas. 


Es importante que las empresas sin importar su tamaño tengan en cuenta que lo que anda buscando el comprador no es solo el producto final, busca agilidad en el servicio y que éste sea brindado con calidad, lo que conocemos como valores agregados del producto. La manera más natural de entrar en el mercado para interpretar las verdaderas necesidades de nuestros clientes es obrando con sentido común. Como bien lo dijo Benjamin Franklin, “El sentido común es la cosa que todos necesitamos, que pocos la tienen y que ninguno cree que le falta”.

Liliana Benavides


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